Análisis Romance de la Luna ✍ Federico García Lorca

¿De qué trata el poema? Explicación y Significado

Romance de la luna cuenta la historia trágica de la muerte de un niño gitano. García Lorca, se apoya en el romance lírico narrativo, caracterizado por octosílabos rimados en asonantes, para mostrarnos una de sus más sentidas composiciones con la que abre su poemario Romancero Gitano (1924 – 1927).

El poema versa sobre la presencia de la luna en una fragua (taller de herrería), inmensa y blanca, tal que los gitanos harían con ella «collares y anillos blancos». En esa fragua, un niño la mira y platica con ella, pidiéndole que escape antes de que lleguen los gitanos; sin embargo, la luna le responde que la deje, que a él lo encontrarán con los ojos cerrados.

Por fin, llegan y encuentran al niño, muerto, en la fragua. Una zumaya canta su partida. La personificación de la luna lo lleva de la mano y los gitanos lloran y dan gritos por él.

A lo largo de sus 9 estrofas, el poeta logra integrar mito y realidad con natural sentimiento que nos pone frente al temor de la muerte de un niño. Un niño mirando la luna… Imagen que Lorca suele utilizar como símbolo de muerte. Como lo ha mostrado en otros versos como “Canción de jinete” o “Muerto de amor”.

Así, de manera dramática pero muy estilizada por imágenes poéticas, el autor muestra el profundo dolor que produce la muerte de un infante. Un niño que tenía toda una vida por delante, pero que le fue arrebatada por la “luna”.

Poema

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

Análisis de Romance de la Luna

El «Romance de la luna, luna» de Federico García Lorca es el poema con el que abre su obra más famosa: el Romancero gitano. Un poema con rima y tema tales que merecen una atención especial.

Contexto

El libro entero de Lorca se publicó en 1928 y retrata a un sector de la población que no era el más favorecido históricamente en la vida de España y menos aún en la época inmediata anterior a los fascismos de Europa, los gitanos.

Lorca ya había creado obras con la peculiaridad de indagar en lo marginal, como el Poema del cante jondo, pero aquí se consolida como el gran poeta que hoy conocemos.

Interpretación estrofa por estrofa

1º y 2º Estrofa

El poeta nos presenta a un niño que mirando la luna; la descubre como un crisol en un armazón de flores de nardos (para denotar la intensa blancura que refleja).(También nos presenta sutilmente la idea de un niño y un horno que es la fragua. Pero aún no está clara la situación). Donde el niño en su mirada se clava varias veces en una hipnótica luna. Tal es la fuerza femenina de esta luna, luna, que conmueve el aire, para luego mostrarle “lubrica y pura sus senos de duro estaño”.

3º Estrofa

Comienza un dialogo entere el niño y la luna. El niño le pide a luna huir de su gente, los gitanos, pues teme que hieran su corazón para hacer “collares y anillos blancos”. (Comienza a tener sentido el horno, fragua, donde se calientan y derriten metales).

4º Estrofa

La luna responde, reclama y pide la dejen bailar. “Cuando vengan los gitanos”. Es la oración que nos avisa y le explica al niño que está muerto, colocado “sobre el yunque y los ojillos cerrados.”. Aquí sin lugar a duda entendemos que el niño murió en la fragua, en el horno caliente.

5º y 6º Estrofa

El niño insiste, no cree lo que le ocurre, le pide a luna que huya, pues ya vienen los gitanos a caballos. Tocando con los cascos el tambor de la tierra, el tambor del llano. la luna le reprocha al niño que está pisando su blancor almidonado, con lo cual el poeta nos indica que el niño en espíritu esta sobre la luna, oyendo a un jinete tambor tocando, y el niño dentro de la fragua con los ojos cerrados. Es una imagen fantasmal pero hermosa donde mito y realidad se muestra de manera excepcional.

7º Estrofa

A partir de este momento ingresan nuevos personajes sobre la luna, el olivar, los gitanos de cabeza levantadas, los ojos entornados. Bronce y sueño que nos remiten al color bronceado de los gitanos y sueños para referirse a sus atributos mágicos que los caracterizan.

8º Estrofa

Nos habla de las zumayas que es un ave nocturna, de patas zancudas similar a la garza, recordando a un pájaro de mal agüero, para ligarlo a un ¡Ay! como canta en el árbol. La imagen es la zumaya sobre el árbol cantando y en cielo que la circunda va la luna con el niño de la mano. Aquí vemos a una luna madre, que también representa a la muerte, asistiendo de la mano a un niño, a un hijo.

9º Estrofa

Desde la tierra, el poeta nos lleva para ver de cerca la fragua, donde lloran “dando gritos, los gitanos.”. Aquí nos muestra el dolor de los gitanos, el dolor de su familia.

Ahora nuevamente aparece el viento, pero para velar al niño. Ese velar para ratificar un interés superior, un interés de acompañarlo en su viaje eterno a la paz del cielo. “El aire la vela, vela. El aire la está velando.”

Figuras literarias

Entre las más marcadas figuras del poema, resaltan los símiles de la luna, la cual se materializa vestida con «polisón de nardos», tiene senos de «duro estaño» y su blancor es «almidonado». De esta forma, Lorca brinda al texto la blancura de una inmensa luna llena.

También destacan las anáforas («el niño… el niño…», «niño, déjame… niño, déjame»), al igual que la políptoton («cómo canta la zumaya, ¡ay cómo canta en el árbol!») y una metonimia, pues se toma «la fragua» por el taller de herrería. Además, podemos encontrar dos personificaciones más: la muerte como un jinete y el viento que vela.

  • Simbolismos: cuchillos, metales, Yunque, anillos, aire, viento, caballo, collares.
  • Metáforas: El aire conmovido, mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. ¡ay, cómo canta en el árbol!
  • Antítesis: huye luna, harían con tu corazón collares y anillos blancos. El aire conmovido mueve la luna sus brazos.
  • Hipérbaton: Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos.
  • Reduplicaciones: Con la repetición de la palabra mira, luna y vela. “El niño la mira, mira”, “Huye luna, luna, luna”, “El aire la vela, vela”.
  • Polipote: Esta figura literaria aparece cuando se utiliza una misma palabra de diferentes maneras. Ej:” Vela y velando” o “Mira y mirando”.

Composición: métrica, rima y ritmo

Como en todos sus romances, el hablante lirico es un yo que describe el suceso. De hecho, Lorca dedica el poema a su hermana y es como si le contara la tragedia. Además, usa una figura que se puede leer como una apelación directa a nosotros: «La luna la mira, mira«, «El viento la vela, vela«.

Como todo romance, la métrica es octosílaba:

– La / lu / na / vi / noa / la / fra / gua

La rima es principalmente asonante en «a» y «o». Sin embargo, hay algunas rimas consonantes con «os».

Las constantes repeticiones y la acentuación propia de octosílabos dan al poema un ritmo único que cae entre lo trágico y el suspenso.

Así es como Lorca, gran poeta de la generación del 27, nos canta una rima octosílaba que narra dulcemente la muerte de un niño ante la luna.

Métrica

La/ lu/na/ vi/no a/ la/ fra/gua/ = 8 sílabas
con/ su/ po/li/són/ de/ nar/dos./ = 8 sílabas
El/ ni/ño/ la/ mi/ra/ mi/ra./ = 8 sílabas
El/ ni/ño/ la es/tá/ mi/ran/do./ = 8 sílabas

En/ el/ ai/re/ con/mo/vi/do/ = 8 sílabas
mue/ve/ la/ lu/na/ sus/ bra/zos/ = 8 sílabas
y en/se/ña,/ lú/bri/ca y/ pu/ra,/ = 8 sílabas
sus/ se/nos/ de/ du/ro es/ta/ño./ = 8 sílabas

Hu/ye/ lu/na,/ lu/na,/ lu/na./ = 8 sílabas
Si/ vi/nie/ran/ los/ gi/ta/nos,/ = 8 sílabas
ha/rí/an/ con/ tu/ co/ra/zón/ = 9 sílabas (8 + 1)
co/lla/res/ y a/ni/llos/ blan/cos./ = 8 sílabas

Ni/ño/ dé/ja/me/ que/ bai/le./ = 8 sílabas
Cuan/do/ ven/gan/ los/ gi/ta/nos,/ = 8 sílabas
te en/con/tra/rán/ so/bre el/ yun/que/ = 8 sílabas
con/ los/ o/ji/llos/ ce/rra/dos./ = 8 sílabas

Hu/ye/ lu/na,/ lu/na,/ lu/na,/ = 8 sílabas
que/ ya/ sien/to/ sus/ ca/ba/llos./ = 8 sílabas
Ni/ño/ dé/ja/me,/ no/ pi/ses,/ = 8 sílabas
mi/ blan/cor/ al/mi/do/na/do./ = 8 sílabas

El/ ji/ne/te/ se a/cer/ca/ba/ = 8 sílabas
to/can/do el/ tam/bor/ del/ lla/no./ = 8 sílabas
Den/tro/ de/ la/ fra/gua el/ ni/ño,/ = 8 sílabas
tie/ne/ los/ o/jos/ ce/rra/dos./ = 8 sílabas

Por/ el/ o/li/var/ ve/ní/an,/ = 8 sílabas
bron/ce y/ sue/ño,/ los/ gi/ta/nos./ = 8 sílabas
Las/ ca/be/zas/ le/van/ta/das/ = 8 sílabas
y/ los/ o/jos/ en/tor/na/dos./ = 8 sílabas

¡Có/mo/ can/ta/ la/ zu/ma/ya,/ = 8 sílabas
ay/ co/mo/ can/ta en/ el/ ár/bol!/ = 8 sílabas
Por/ el/ cie/lo/ va/ la/ lu/na/ = 8 sílabas
con/ el/ ni/ño/ de/ la/ ma/no./ = 8 sílabas

Den/tro/ de/ la/ fra/gua/ llo/ran,/ = 8 sílabas
dan/do/ gri/tos,/ los/ gi/ta/nos./ = 8 sílabas
El/ ai/re/ la/ ve/la,/ ve/la./ = 8 sílabas
el/ ai/re/ la es/tá/ ve/lan/do./ = 8 sílabas

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