Análisis Lo Fatal ✍ Rubén Darío

Explicación y Significado

Lo fatal de Rubén Darío trata sobre el significado de la muerte, y está inspirado en el profundo dolor que siente el poeta por el fallecimiento de su gran amigo René Pérez Mascayano. Podríamos decir que su planteamiento es similar con la primera noble verdad de los budistas: “La vida es sufrimiento”, y ese sufrimiento es causado por el deseo o la aversión. Son estas dos sensaciones las que acompañan al hablante lírico en los versos. El deseo de recuperar a su amigo y la aversión de sentirse agobiado por su muerte.

Es una descripción lapidaria sobre el sentimiento de desorientación que produce la muerte de un ser querido. Resulta en un cuestionamiento existencial sobre la vida: la incertidumbre de no saber “adónde vamos, ni de dónde venimos”.

Poema

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

Análisis de “Lo Fatal” de Rubén Darío

Contexto

Rubén Darío fue un poeta nicaragüense que nació el 18 de enero de 1867 y estuvo escribiendo versos hasta su muerte el 6 de febrero de 1916. Fue considerado el máximo representante del Modernismo. Fue Diplomático y poeta.

Específicamente dedica el poema “Lo Fatal” a la muerte de su amigo René Pérez Mascayano, quien fuera secretario de Darío desde 1911.

Interpretación estrofa por estrofa:

Durante los 13 versos del poema, el hablante lírico transita entre las sombras con su dolor de estar vivo, sin saber quién es su ser, hacia dónde va y cuándo morirá.

En la primera estrofa, celebra la dicha de un árbol o de una piedra, que por su naturaleza quieta y callada, no tienen la misma capacidad de sentir pena o dolor como los seres humanos.

Para él, la vida es un dolor debido al momento de sufrimiento que lo acompaña. Incluso más adelante cuando dice “ni mayor pesadumbre que la vida consciente”, suma un sentimiento de desasosiego, un gran peso que lo llena de pena y tristeza.

En la segunda estrofa, remarca que es un ser consciente de la muerte, pero a la vez confiesa: “no saber nada», y que «no tiene rumbo cierto”; y es comprensible, está perdido. Duda con sospecha de lo que ha vivido y ha sido, entendiendo con terror el futuro inevitable que también le espera: “el espanto seguro de estar mañana muerto”.

La transición a la tercera estrofa es un rompimiento, cuando dice “y por… lo que no…” nos deja colgados. Parece un error, pero no lo es. Es un cabalgamiento, que marca abruptamente el sentir del hablante lírico hacia un destino fatalista. Es tremendo el contraste imaginario que dibuja entre la vida y la muerte. Como estar al borde de una tumba con flores, sin estar realmente en ella.

Finalmente, la última estrofa ratifica con certeza absoluta una de las grandes preguntas que se hace el ser humano cuando está frente a la muerte de un ser querido. El eterno problema existencial de no saber de dónde venimos ni hacia dónde vamos.

Figuras Literarias

No podemos decir que el poema entretiene, sino más bien que nos retiene en un filo que atrapa nuestra atención por su dolor y drama. Y para incrementarlo, se apoya en distintos recursos retóricos como:                 

  • Figuras de oposición: Como “el no saber a dónde vamos, ni de dónde venimos. O “Y la carne que tienta con sus frescos racimos y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos”.
  • Figuras de posición: “y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos”. Que rasgan la oración rompiendo su orden.
  • Repetición: La conjunción “y” que se repite muchas veces o la palabra “ser”.
  • Amplificación: cuando habla del dolor. “pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,”.
  • Omisión: “Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto”. Son dos oraciones que por cortas dicen mucho y llevan al lector a profunda reflexión.
  • Apelación: Pues invoca al lector a conocer el tamaño de su dolor “pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo”.
  • Personificación – Tropos: Pues le da cualidad de humanidad al árbol y a la piedra para semejarlo con él y su dolor. “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente”.
  • Antítesis: en la que contrapone dos concepciones; la vida y la sombra. “y sufrir por la vida y por la sombra” Unidas por el sufrimiento que lo acompaña.
  • Hipérbole: Cuando A nivel semántico expresa más grande y mayor pesadumbre.
  • Metáfora: “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente”, “por la sombra” (metáfora de la muerte)”, “y la carne que tienta…” (metáfora de vida)
  • Imágenes: El árbol sensitivo, la piedra dura, ramos fúnebres.

Composición, Rima y ritmo

El poema ha podido ser un soneto, porque las dos primeras estrofas son cuartetos, la tercera terceto, pero la última solo cuenta con dos versos. Por eso en vez de sumar 14, llega a tan solo 13 versos. Lo que puede resultar un metáfora métrica ya que el número 13 tiene una simbología asociada con la muerte.

La composición de este poema se considera argumentativa, pues tiene una introducción donde nos muestra el drama existencial de estar de estar vivo pero muriendo por la pérdida consciente de un amigo. Luego, a partir de la 2º y 3º estrofa nos presenta un desarrollo lleno de desconcierto. Para finalmente cerrar con una conclusión desgarradora y existencial.

La Rima es: ABAB-CDCD- EFEEf

Métrica

Di/cho/so el/ ár/bol,/ que es/ a/pe/nas/ sen/si/ti/vo,/ = 13 sílabas – A
y/ más/ la/ pie/dra/ du/ra/ por/que e/sa/ ya/ no/ sien/te,/ = 14 sílabas – B
pues/ no hay/ do/lor/ más/ gran/de/ que el/ do/lor/ de/ ser/ vi/vo,/ = 14 sílabas – A
ni/ ma/yor/ pe/sa/dum/bre/ que/ la/ vi/da/ cons/cien/te./ = 14 sílabas – B

Ser/ y/ no/ sa/ber/ na/da, y/ ser/ sin/ rum/bo/ cier/to,/ = 13 sílabas – C
y el/ te/mor/ de ha/ber/ si/do/ y un/ fu/tu/ro/ te/rror…/ = 14 sílabas (13 + 1) – D
Y el/ es/pan/to/ se/gu/ro/ de es/tar/ ma/ña/na/ muer/to,/ = 14 sílabas – C
y/ su/frir/ por/ la/ vi/da y/ por/ la/ som/bra y/ por/ = 13 sílabas (12 + 1) – D

lo/ que/ no/ co/no/ce/mos/ y a/pe/nas/ sos/pe/cha/mos,/ = 14 sílabas – E
y/ la/ car/ne/ que/ tien/ta/ con/ sus/ fres/cos/ ra/ci/mos,/ = 14 sílabas – F
y/ la/ tum/ba/ que a/guar/da/ con/ sus/ fú/ne/bres/ ra/mos,/ = 14 sílabas – E

¡y/ no/ sa/ber/ a/dón/de/ va/mos,/ = 9 sílabas – E
ni/ de/ dón/de/ ve/ni/mos…!/ = 7 sílabas – f

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2 comentarios en «Análisis Lo Fatal ✍ Rubén Darío»

  1. Soy un hombre de casi 60 años, y creo identificarme con este lindo poema de mi compatriota. Creo que Darío no se refería a la muerte de su amigo, más bien, a la muerte en sí. A los que estamos llegando al fin de nuestras vidas, a los que nos percatamos y somos conscientes de que la vida se nos acaba y el miedo que produce, el saberte consciente de que hoy estás vivo, y en cualquier momento ya no. Darío le escribe al terror que significa el saber que vas a morir y no saber que te depara. Y así, como lo describe Darío en su poema, es exactamente lo que nos pasa por la mente a los que ya tenemos los días contados. Un abrazo.

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    • Hola Rob, muchas gracias por compartir estas palabras, justamente este foro busca generar esta conversación. Es muy probable que la intención de Darío haya sido mucho más amplia, nuestro análisis solo pretende mostrar cómo el fallecimiento de René Pérez Mascayano lo conmovió a tal punto de inspirarlo a escribir «Lo Fatal». Pero al final, como bien mencionas, hace referencia a la muerte desde un acercamiento más amplio.

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